5 de enero. Te levantas y una especie de nerviosismo te invade, alegría, ilusión. Y es que hoy vienen los Reyes Magos y encima vas a ir a verles con sus pajes y camellos. Hoy te portas excesivamente bien, bueno, estos últimos días también no vaya a ser que sus Majestades te dejen carbón en lugar de la bici o la pizarrita con lucecitas (no sé si os acordaréis de ella) que tanto quieres. Después de toda la mañana esperando y viendo en la tele cómo dicen que ya están aquí, va llegando el momento.
Son las 16:30 y mamá y tu hermano ya están preparados para ir a Recoletos donde todos los años. 17:30, ya falta poco, estás colocadita como todos los demás niños, esperando, bolsas en mano para coger todos los caramelos que puedas. Hay música, polis, cada vez más gente y vas oscureciendo. Empiezas a ver los focos grandes y circulares que dan vueltas e iluminan las fachadas, en esas fachadas también ves a otros niños con sus papás y mamás, todos esperándoles.
Las 18:00, empiezas a escuchar cómo se acercan los caballos, la caballería de la Guardia Real!!Y es que ellos son Reyes, así que el Rey le deja a sus caballos y soldaditos para que les rindan homenaje, llevan también una banda, tambores, trompetas..eso empieza. Desfilan detrás de ellos payasos, malabaristas, personajes que no sabes qué son pero te encantan sus trajes, otros que van en zancos…”¡Mira mamá qué altos!¡Se van a caer!” le dices. La primera carroza, los primeros caramelos…”¡Vamos a cogerlos! ¡Eh, aquí, aquí!” y sigue desfilando gente, duendecillos…pasan las carrozas... la del Parque de Atracciones, la del Ciberclub con Cibercelia, Roco Alicates y Trasto, la de la 1, Caja Madrid…un montón de luces y caramelos, más carrozas, una de dibujos animados, cuentos…te gustan todas, no sabes a cual mirar…pasan y pasan…y entonces..¡Ves la del Zoo!!¿Qué significa eso? ¡Que se acercan ya! La sonrisilla es más que evidente, miras a tu hermano y a mamá, todos nos preguntamos si ya vienen…se acercan personas, vestidas con trajes orientales, con turbantes y detrás…¡Los camellos! Cargados de regalos y por fin..los Reyes Magos, cada uno en su respectiva carroza, con sus respectivos acompañantes. Y tú, ahí abajo, saludando, sonriendo…(ilusa), como todos los demás..en ese momento lo único que podría hacerte más feliz, es que fuera mañana y abrir los regalos.
Se van y es hora de ir a casa, que hay que acostarse temprano, mientras vuelves ves como algunas carrozas van al “parking”. Cenas, un rato de tele..y a dormir, no sin antes haber puesto un poco de roscón al lado del balcón, tres copitas con coñac para los Reyes y tres vasos de leche para los camellos,te quedas mirando por la ventana con la esperanza de verlos por los tejados. Ya en la cama cierras los ojos, no sin abrirlos de vez en cuando, no sin cuchichear con tu hermano..”A dormirse” dice tu padre…mañana es el gran día.
5 de enero. Ya desde hace unos cuantos años. Últimos momentos de compras…te has convertido en Rey Mago, la cabalgata la ves por la tele..no quieres perder la costumbre, es bonito y te transmite la ilusión de los niños -puede que por un momento vuelvas a creer en ellos-, coñac..eso en todo caso sería repuesto para ti, camellos…al escuchar esa palabra lo que se te viene es humo, roscón..lo aborreces. Te acuestas tarde y sí, miras por la ventana, y retrocedes por segundos a cuando no te habían soltado el secreto de cómo entraban los Reyes a dejarte los regalos…miras al tejado y la niña que llevas dentro sonríe, imagina verlos..pero los segundos pasan y recuerdas que tú, eres Rey Mago.
Qué divertido es ser niño, qué bonitas inocencia e ilusión, cuánto se llega a disfrutar…Pero crecemos y descubrimos secretos, secretos que nos cambian, secretos que nos quitan cosas. No hay que olvidar que debemos volver alguna vez a esa inocencia,a esa ilusión...a creer que existen los Reyes.
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