Vivimos en iglús. Todos entre hielito. Apartados. Como un barrio, pero mas frío en todo, todo es frío. Es nuestra protección, fijaos si protege que aguanta temperaturas bajo cero. En ellos escuchamos nuestras canciones, escribimos nuestras cosas, pensamos, el refugio al que una se mete en sus cosas, en sí misma. Nuestro sitio, donde para entrar hay que ser invitad@.
Cada iglú tiene su recibidor antes de abrir la entrada a la estancia entera, es un buen lugar para la primera invitación -es que no dejas entrar en tu privadísimo lugar así como así-. Ya luego cada uno tiene sus antenas y sus cosas a su gusto,y las abre o cierra según quiera más o menos contacto, unos más grandes, otros más pequeños. Nosotros, habitantes de los iglús, salimos de vez en cuando a dar una vuelta, a ver quién anda por ahí por los alrededores, patinamos un poquito por el hielo, nos echamos carreritas con los perros y el trineo...también salimos de vez en cuando a nuestros otros lugares, unos tienen castillos con muros grandes partepiernas, otros viven en un búnker que aguanta todo tipo de ataques, casas colgantes, cabarets.Yo, personalmente, tengo una nube que está aparcada cerquita de mi iglú y a veces la bajo y me doy vueltas o dejo que la persona invitada suba.
Una ahí sola acaba aburriéndose, que no se puede estar siempre así,acabarías volviéndote un ser raro, dejando de ser casi persona, más fria que el hielo que te cubre, así que hay que traer alguna vez a un invitado. Invitados, invitados...No cualquiera es digno de ello, porque digamos que el iglú es VIP. Muchos son muy celosos de su morada y no dejan ni pasar al recibidor, en la puerta, la comunicación. Después quienes dejan pasar hasta el recibidor, una opción segura..que no se vea a la primera lo que una tiene dentro ¿No? y ya está la opción de pasar dentro,dentro, cosa difícil. El invitado, tiene que reunir características, dar confianza, bueno, eso también depende de cada propietari@, que para gustos y necesidades...los colores. Hay gente que se deja la puerta abierta y otros que para que la abran tienes que ir con un soplete.
Iglús,iglús,iglús...luego llega la primavera, que es cuando se suele salir a los otros lugares por eso de que se derriten y es más difícil estar. Pero bueno, ya hablaré de ellos otro día.
Yo me aburro y tengo algo de frío.

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