Si lo que lleva el mundo de vida cabe en un libro,
lo que lleva de vida mi vida cabe en una mochila.
Seguro.
Cuatro cosas y el cartoncito que dice quién eres,
aunque ya lo sepas,
porque claro, ellos quieren saber quién eres
(una simple persona).
Tengo hambre de vida,
tengo hambre de libertad,
hambre de mundo,
hambre de historias.
Quiero comemerme el mundo.
Necesito narices,
para oler lo que venga
y para echarlas.
Y necesito un pistoletazo.
Aunque desde arriba ya lo han dado.
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