Huelen a puro y prohibido,
al embriagante aroma de las flores,
alegres y abiertas en la tranquilidad
por el suave viento,
estas noches.
Se esparcen por cada sentido
y se me llena el cuerpo de colores,
me manchan las manos.
La boca. El olor me empapa los labios,
y beso flores.
Beso lo que no beso.
Y entre no besos,
versos y deseos
entreversados
paso la noche.
Canta el gato del tejado.
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