El mundo se ha roto.
Las personas ya no son personas,
son números y dinero con dos piernas.
Monedas de cambio,
dinero en sangre,
que mueve el dinero en cabeza.
Piezas de un sistema que cae,
por su propio peso,
roto el techo, algunos ya vemos el cielo.
Pinta en rojo el horizonte.
Rojo por lo que explote,
o por el tinte que por fín reutilicemos.
Las personas ya no son personas,
son números y dinero con dos piernas.
Monedas de cambio,
dinero en sangre,
que mueve el dinero en cabeza.
Piezas de un sistema que cae,
por su propio peso,
roto el techo, algunos ya vemos el cielo.
Pinta en rojo el horizonte.
Rojo por lo que explote,
o por el tinte que por fín reutilicemos.
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