No esperes nada de mí, que ni yo sé lo que espero.
Tiro el humo al techo,
con la música, rompiendo el silencio.
Me duele el pecho,
malo esto de juntar el humo con los nervios.
Malo lo de juntar los pensamientos y así,
me quemo, como hace tiempo.
Machacando a la imagen que tengo frente al espejo.
No me valen los consejos; y me joden los silencios,
siempre se me olvida recordar que lo propio no lo entiende el resto.
Quita esa cara y calla la boca,
¿Nunca has visto que algo explota?
Aquí lo tienes, gritando en estrofas.
Que ni yo sé lo que espero,
hago las cosas a boli y no a lapicero,
si me equivoco no borro; rompo y empiezo de nuevo.
Que ni yo sé lo que espero, no.
Siempre me digo que yo primero
y luego aquí me veo, fuera de juego.
Que ni yo sé lo que espero.
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