Hay que hacerlo suave,
hacerlo bonito.
Dejar que fluya,
que coja sentido.
Plasmar la boca,
que calla. El grito.
Abrir la puerta,
desde el folio escrito.
Que entre por tus ojos,
lo que no digo.
Que sople el lápiz,
lo que por los labios suspiro.
No es sencillo,
pensar que no pienso,
en un suicidio,
de tinta y escrito.
De aqui a tus oídos,
el canto recorrido
de cabeza a mediastino.
Escrito anoche y dedicado especialmente a una amiga, por esos momentos de liberación, momentos kamikaze...El papel lo hace más fácil...y es que callar a la boca es complicado.
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