Mi ciudad tiene muchas cosas,
pero no tiene ni playa ni mar.
Tenemos edificios que rascan el cielo,
estadios gigantes, calles kilométricas,
un Palacio Real, otra ciudad bajo subterráneos,
un pulmón de árboles,
pero ni playa ni mar.
Lo que yo si tengo es memoria
y puedo recordar cuando estuve,
el sonido de las olas y el olor a sal.
Además de pequeña tenía una caracola
-que ahí sigue guardada-
y dicen que ahí lo puedes escuchar.
Tengo además otra cosa,
mucho más importante que las demás,
que es la imaginación.
Dicen que de esta ciudad al cielo
y lo miro
y veo un mar
y es de nubes.
No huele porque las nubes no huelen,
pero lo puedo imaginar y recordar.
Las olas son el viento
que rebota en el caracol de mi oreja,
mi caracola particular.
"No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
.....
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye."
Walt Whitman
sí pueden cambiar el mundo.
.....
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye."
Walt Whitman
domingo, 7 de abril de 2013
Mi ciudad no tiene mar
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