No, no me sobran las palabras,
tampoco me faltan.
Ten en cuenta una cosa,
si saco algunas espantan.
Que me llena el odio la boca,
lo entona la rabia.
Siento a pesar de estar anestesiada.
Carga y descarga, que salga bala,
atraviesa tus oídos y entras en parada.
Preparo palas, bien colocadas
1,2,3 tu corriente eléctrica ahora está reiniciada.
Habría sido mejor dejar en shock
pero yo tengo un deber moral, ético.
Y no puedo dejarte en el suelo,
en mi currículum sería algo antiestético.
Además, si critico lo cerdo.
¿Por qué convertirme en algo como eso?
No puedo decir lo mismo de tí, no, lo siento.
Y mira que pensé que tú no irías por ahí
con las patitas en el fango tan tan dentro.
Pero bueno, lo que pasa, pasa y ya está.
Tienes menos coco que a lo que llaman animal.
Si te abriese en canal y viese bien tus adentros,
comprobaría bien esos nervios.
A ver si se te han pinzao o es que ya están muertos.
Porque no entiendo la falta de afecto, empatía...
Esas cosas que llaman sentimientos.
Hola, piedra de la que está hecha esta pared, ¿Cómo va usted?
Eh, no estoy loca, juro que más de una vez con ella conversé.
Puedo metaforizarte sin problemas,
sacarte de este mundo en minutos,
cambiar tu estructura a algo diminuto.
Controlo las palabras, no son pasajeras.
Son algo que te falta. Una pena, no creas.
Si abres la boca, se escucha poca voz o es que no entiendo yo.
Te hace falta un altavoz, un traductor
o simplemente algo que se llaman atención e intención.
¿Te suenan? Creo que no.
Que aqui, el que no corre vuela.
Yo fumo petas, así que las alas las llevo puestas.
No me hagas echarte una carrera y ver cómo te comes la barrera.
Me dolería, de veras.
Aunque no miento si dijera que me reiría,
es lo que hay, cura la mierda ajena.
Y más si ves que lo sucedido ha sido
por ser una más de esas de vuelta.
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